sábado, 5 de diciembre de 2009

Mi regreso a Chanchamayo


Gracias a la bendición de JAH RASTAFARI, terminé bien mis estudios y así me di tiempo para salir del abatimiento de la contaminación limeña. Por fin pude dejar ese stress e ir al lugar que más me motiva y me llena de energía, tierra bendecida con los más ricos manjares de la naturaleza y paisajes fabulosos, la capital cafetalera del Perú, Chanchamayo.
Como sabemos, la tierradel café es Etiopía - África, donde se encontró el grano fue en Kaffa -de ahí deriva el nombre- y en Chanchamayo podemos encontrar climas y paisajes parecidos, y gran similitud en distintos aspectos, cosas del destino. Hoy acabo de llegar después de un viaje de siete horas en carretera, todo muy tranquilo. Suponiendo encontrarme con el cálido clima de siempre, me di con la sorpresa de que a las cinco de la mañana, hora en que bajé del auto, una tenue lluvia me daba la bienvenida. Aún así el calor ya se sentía, ya que el clima es totalmente distinto (a pesar de la lluvia hace calor).
En el distrito de San Ramón, a quince minutos de la ciudad, está ubicada una de las maravillas de la naturaleza, la catarata El Tirol, de unos 50 metros de altura, todo aquel que ha venido a Chanchamayo tiene como paradero obligatorio visitar El Tirol. La naturaleza te llama a participar de ella, por eso llevé el chalice recién hecho con instrumentos encontrados en la Selva (bambú, lianas, maderas). Para eso de las once de la mañana la lluvia había cesado y los rayos de sol terminaron de quitarme el resto de sueño que tenía.
Para llegar a El Tirol vas en cualquier vehículo que te deja a una distancia desde donde se camina por aproximado de veinte minutos, el paisaje es tan hermoso, que quisieras que fueran más. Con los caminos bien enmarcados y el debido cuidado, se llega sin ningún inconveniente, en el trayecto te acompaña el ruido del río y, el sonido de los insectos y otros bichos de la selva. Para evadir a los insectos basta con el humo reparador del chalice, funciona como repelente natural.
Ni bien llegué a la caída de agua, entré a la catarata, es totalmente refrescante. Lo que te transmite este lugar es más que solo buenos paisajes y una visita agradable. La energía que desprende la catarata es increíble, te das cuenta de la maravilla que Dios pone al hombre, y la conexión con la naturaleza surge espontáneamente. Puedes haber llegado de mal humor o lo que sea, pero al estar ahí desaparece todo lo negativo. Con la ganjah no sientes frío y pues me quedé por unas horas, disfrutando de mi regreso a la tierra prometida -muchos rastas quieren establecerse en esta región de Perú- ligada con la bendición de JAH a Zion Etiopía.
Qué hermoso es el clima de la selva, con el Rey Alfa iluminando un día caluroso, que en la mañana estaba nublado. Irie! Luego del ital me puse a postear para invitar a todos a visitar esta maravillosa ciudad. Rastafari vive y reina en todo el mundo, a Él le pertenecen los cielos y la tierra y todo lo que hay en ellas. Gracias JAH por tu misericordia y tu bondad. En tus caminos está el conocimiento.